De imponerse el nuevo mecanismo de diálogo entre el Congreso y el Ejecutivo, el premier y sus ministros se volverán "caseritos" de la Junta de Portavoces para allanar el camino a proyectos de ley del gobierno.Pero ayer el asunto era mayor y Juan Jiménez no dejó pasar la oportunidad de explicar a los voceros de las siete bancadas y la Mesa Directiva el pedido de delegación de facultades en Defensa e Interior enviado un día antes.Y se retiró conforme. De las siete materias de delegación, los voceros aceptaron las dos últimas referidas a reforma del régimen remunerativo de las Fuerzas Armadas y Policiales, y mejorar la estrategia de control de insumos químicos y equipos para el narcotráfico. Algo ganó el Ejecutivo.