Ni en el día de su cumpleaños número 50 el presidente Ollanta Humala se libró de las preguntas sobre el conflicto en Cajamarca debido a la oposición al proyecto Minas Conga, que ya lleva más de siete meses. Al mediodía, y tras inaugurar la represa de Huascacocha, en Junín, Humala cambió la sonrisa cumpleañera por el gesto adusto de jefe del Estado, y dijo que el pueblo cajamarquino -y al parecer su gobierno- ya se está hartando de las protestas extremistas, en alusión a las posiciones del presidente regional de Cajamarca, Gregorio Santos, y de dirigentes sociales de la zona."Gran parte de la población se está hartando de actitudes extremistas, violentistas. Nosotros tenemos que cuidar el orden público y también poner un equilibrio. Lo último que queremos es declarar en estado de emergencia a Cajamarca, y tener que utilizar la fuerza pública", indicó a modo de ultimátum. Criticó las actitudes de los dirigentes y algunas autoridades de Cajamarca, quienes según su opinión han cambiado el diálogo por actitudes intransigentes y quieren "dialogar con un ladrillo en la mano". Dijo que esto les resta mucho "las disminuye, las empequeñece".