Cuando solo faltaban nueve meses para que concluyera su mandato, el presidente de Paraguay, Fernando Lugo, fue destituido por el Senado tras un juicio político sumarísimo, donde la Cámara de Diputados lo acusó de "mal desempeño de sus funciones", siendo sustituido por el vicepresidente Federico Franco. El juicio político duró cinco horas en la cámara alta sin la presencia del mandatario, que prefirió verlo por televisión y envió a sus abogados para que expusieran su defensa en solo dos horas.Luego, se procedió a la votación con la asistencia de 43 de los 45 miembros del Senado. El resultado fue 39 votos a favor, 4 en contra y dos ausencias. Según la Constitución paraguaya, se necesitan dos tercios de los votos -30 de un total de 45- para remover automáticamente del cargo a un mandatario. Los cuatro senadores que apoyaron la absolución del presidente criticaron lo expeditivo que fue el juicio político y lo consideraron un atentado contra la democracia paraguaya. (Edición sábado).