Entrevista a Víctor Caballero, Jefe de la Oficina de Gestión de Conflictos de la Presidencia del Consejo de Ministros. Empezó a tratar los conflictos desde el inicio del régimen. Debe ser difícil estar en sus zapatos...Bueno, es difícil. Tenemos una acumulación de conflictos que tienen larga data. La mayoría de los casos que estamos tratando provienen de la gestión anterior. Algunos van incluso más atrás. El conflicto en Espinar, por ejemplo, tiene desde el 2004, 2005...Ha dicho que hay una visión "apocalíptica" de la conflictividad social, pero ¿los dos muertos de Espinar, las grandes pérdidas en Cajamarca no confirman que así están las cosas?Cuando asumimos la gestión de los conflictos encontramos dos hechos bastante preocupantes. Uno, el número de víctimas de los conflictos sociales: entre enero del 2006 y julio del 2011 hubo 195 muertos, de los cuales 40 eran policías. Ese informe nos reveló que estábamos frente a un proceso de violencia muy alto que se debía tratar con la mayor preocupación, buscando que el diálogo sea la manera de encauzar ese conflicto y con la introducción de cambios en las políticas de gobierno para canalizar las demandas. También nos preocupó la existencia de un discurso y de un liderazgo muy violento, que ponía en riesgo el manejo de la gestión de los conflictos. El número tan alto de víctimas en los conflictos evidenciaba un problema en la conducción de los movimientos sociales.