El Perú es un polvorín y el Gobierno no hace nada por frenar la ofensiva de los grupos radicales que se oponen a la inversión minera. Así opinó el investigador principal del Instituto del Perú de la Universidad de San Martín de Porres, Miguel Santillana, quien sostuvo que el trasfondo de las violentas marchas ocurridas en la provincia cusqueña de Espinar, y las que hoy tienen lugar en Cajamarca, apuntan -en realidad- a traer abajo el modelo económico y enrumbar a su antojo la posición política del país."(Las protestas) no son en contra de las industrias extractivas. Estas marchas responden a un fin político en el que Patria Roja de Gregorio Santos y Tierra y Libertad de Marco Arana vienen trabajando", refirió.Si bien observamos que en el Perú arrecia la ofensiva de grupos que se oponen a la inversión minera, como en los casos de Xstrata Tintaya y Conga, Santillana reveló que las revueltas son parte de un acuerdo al que llegaron las agrupaciones radicales el pasado sábado 19 en el Hotel Riviera, convocados por Patria Roja.