La denuncia publicada por El Comercio sobre la presencia de 31 grifos informales ubicados a lo largo de 300 kilómetros de la Panamericana Norte ha preocupado a los diferentes gremios de transporte de carga pesada del país. Ellos han logrado identificar que son los conductores de sus propias empresas los que abastecen estos puntos de venta de petróleo. Marco Bernal, director de la Unión Nacional de Transportistas, institución que abarca a todas las empresas de transporte de carga pesada del país, aseguró que la posición del gremio es rechazar la comercialización informal y negligente del combustible a través de estas precarias viviendas y exigió a las autoridades la destrucción total de estos negocios informales.