El secuestro de trabajadores dedicados a las obras para ampliar la capacidad del gasoducto de Camisea, sería solo una más de las piedras en el camino que ya venían trabando a ese proyecto para traer más gas natural hacia Lima, aunque con esa acción violenta, esa iniciativa se atrasaría más de lo previsto.Así se desprende de lo que informó a Gestión César Butrón, presidente del Comité de Operación Económica del Sistema Eléctrico Interconectado Nacional (COES), quien refirió que Transportadora de Gas del Perú (TGP), -concesionaria del Gasoducto de Camisea- le ha informado que esos trabajos se podrían atrasar más de lo que se había planeado.Semanas atrás, TGP había señalado que las obras ya estaban en marcha, aunque, según Butrón, los trabajos ya estaban detenidos mucho antes que hubiera esta convulsión. "Estaban detenidos porque había oposición por parte del gobierno regional del Cusco y de los pobladores de la zona, porque no llegaron a arreglos con TGP, pues habrían desconocido algunos acuerdos a los que habían llegado", comentó. Añadió que la citada empresa ha informado que los trabajos están atrasados de tal manera, que no hay forma que lleguen para el 2012, como estuvo planeado inicialmente, ni tampoco para el 2013,y que una de las dos etapas programadas para la ampliación estaría culminada recién en el primer semestre del 2014.