La lucha antisubversiva que actualmente se libra en el Valle de los Ríos Apurímac y Ene (Vrae) ha evidenciado, además de las deficiencias en cuanto a estrategia militar-policial, las brechas socioeconómicas existentes en la zona, en donde coexisten el crecimiento y la modernización de algunas ciudades con el retraso y la pobreza extrema de centros poblados de zonas rurales.Este panorama es el que puede observarse en la ciudad del Cusco, donde tenemos localidades que se benefician gracias al turismo mientras que otras, como la provincia de La Convención, rica en recursos naturales, ven frenadas sus posibilidades de desarrollo por la violencia que se vive por causa de los remanentes subversivos que se encuentran en dominio de sus espesuras.