Después de más de 25 años del hallazgo del gas de Camisea y de casi ocho de haberse iniciado su explotación, los cusqueños perciben que ha llegado la hora de usar el combustible que brota de las entrañas de su tierra.Ha despertado gran expectativa en el sur del país el anuncio del presidente Ollanta Humala de la construcción del gasoducto andino del sur, de plantas de fraccionamiento en Kepashiato, de envasado de GLP y una central de generación eléctrica de 200 MW en Quillabamba, y de un polo petroquímico en Ilo (Moquegua).Sin embargo, ese anuncio aún genera dudas. No solo por la fuente de financiamiento de los US$1.555 millones que destinará el Estado para las obras, sino por la serie de detalles técnicos que aún no están resueltos.