USO Y ABUSO DE LA POLÍTICA CAMBIARIA
9 de marzo de 2012

En materia de política económica, al BCRP le compete el "manejo de la política monetaria", que es otra forma de decir "mantener en jaque a la inflación". Esa es, sin dudas, la raison d’etre de nuestro banco central, razón de ser que se hace todavía más explícita en un esquema de metas de inflación como la que se aplica en el Perú desde enero del 2007.Sin embargo, como el instrumento principal con el que cuenta el BCRP para cumplir a cabalidad su misión es la tasa de interés y el diferencial de estas entre una economía y otra es uno de los varios factores que determinan la relación de tipo de cambio entre dos monedas (los otros factores son el diferencial de tasa de crecimiento del PBI, las expectativas, el diferencial de niveles de inflación, etc.), entonces resulta inevitable que el BCRP tenga "un cierto papel" en la determinación del tipo de cambio. Solo que dicho papel se ha visto magnificado a través de su participación activa en el mercado cambiario. El discurso oficial nos dice que el sol se encuentra inmerso en un régimen de flotación administrada (“dirty floating”) y que en consecuencia "no existe una meta cambiaria" y que el BCRP interviene tan solo con el fin de evitar fluctuaciones "bruscas" del precio de dólar. Nuevamente, la realidad deja mal parado al discurso oficial. A pesar de la relativa calma en la cotización internacional del dólar frente a las principales monedas (es decir, a pesar de un ambiente de baja volatilidad), las compras del BCRP vienen in crecendo desde julio del año pasado. Durante el segundo semestre del 2011 las compras de divisas del ente emisor alcanzaron los US$ 4,088 millones en comparación a ventas de US$ 613 millones y en lo que va del 2012 (enero-febrero) sus compras alcanzan ya la suma de US$ 3,678 millones y sus ventas de dólares la notable cifra de "cero". ¿El resultado de tan heroica intervención? La casi inamovilidad en la cotización del dólar, la cual se desliza a la baja a lo largo de una pendiente apenas inclinada. Mientras tanto, el régimen de "metas de inflación" no consigue contenerla dentro del autoimpuesto rango de 1%-3% con una inflación objetivo de 2%. En los 62 meses que han transcurrido desde el inicio del régimen de metas de inflación, la inflación mensual anualizada se ha mantenido en el rango de 1%-3% en tan solo 22 ocasiones. Si a este resultado se le llama “éxito” de la política antiinflacionaria, me pregunto a qué se le llamará fracaso.El BCRP debe reevaluar sus prioridades. En un esquema de metas de inflación su principal responsabilidad no es "suavizar la caída del tipo de cambio" sino evitar que la inflación salga del rango objetivo. Idealmente, el BCRP debería dejar que la relación nuevo sol/dólar encuentre su nivel, aunque esto moleste sobremanera al gremio exportador. Y si decide intervenir en el mercado, entonces debería hacerlo de manera imprevisible y no tan anunciada, aunque con ello ofenda la sensibilidad de "traders" y especuladores cambiarios. El sol fuerte -por su naturaleza temporal- puede servirnos para transformar la base productiva del país y dar una serie de saltos tecnológicos. Además, los consumidores en general -en el marco de una economía abierta y competitiva- se lo van a agradecer, aunque dicho agradecimiento vaya en silencio. Después de todo, la debilidad del dólar no es terminal y responde a los desequilibrios y necesidades de ajuste estructural de la economía norteamericana. Cuando la crisis estadounidense sea cosa del pasado, el dólar volverá a reinar, aunque para entonces su reino sea un reino compartido con otras monedas de libre convertibilidad. Para entonces, la fortaleza relativa del nuevo sol dependerá de las decisiones que hayamos ido tomando. Retomar la disciplina antiinflacionaria es una de ellas. La más importante, tal vez, afirma Carlos Anderson, economista

  • [Gestión,Pág. 21]
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