El canciller Rafael Roncagliolo no quiere perder su poder sobre las Oficinas Comerciales en el Exterior (OCEX), cuya elección de representantes ha sido cuestionada por varios sectores debido a presuntos intereses políticos.El despacho de Torre Tagle presentó sus observaciones al proyecto de decreto supremo mediante el cual dichas agencias en el extranjero pasarían a depender del Ministerio de Comercio Exterior (Mincetur), portafolio que está a cargo de la política comercial.La separación de las OCEX de la estructura orgánica de la Cancillería sería contraproducente y negativo para el logro de las metas que el Gobierno ha trazado en materia de comercio exterior, afirma Torre Tagle.