Cuando Florindo Eleuterio Flores Hala desapareció en Lima, en 1980, su madre, Hermenegilda Hala, sintió una puñalada profunda en el corazón. La mujer, que ahora tiene 70 años, siempre vivió pendiente de nuevas noticias de su hijo, pero con cada recuerdo se echaba a llorar sin consuelo. Tardó cerca de 30 años en asimilar que no volvería a verlo o que estaba muerto. Sin embargo, la daga terminó por perforarle el pecho cuando su hijo ‘revivió’ con el nombre de ‘camarada Artemio’, líder senderista que controlaba el Alto Huallaga aliado con el narcotráfico y a quien se le atribuyen más de mil asesinatos. Ahora, Hermenegilda prefiere morir.Perú21 la encontró en una casa humilde de El Pedregal Sur, en Caylloma (Arequipa). La madre de ‘Artemio’ vive convaleciente. No quiere saber nada del segundo de sus ocho hijos. "Esto es como una maldición, como un mal aire. Prefiero no verlo, no saber nada de él. Para mí, está muerto. Me gustaría que ese recuerdo se despeje de mi mente", murmura la mujer evangélica que ora todos los días pidiendo perdón.