La aplicación de la Ley de Consulta Previa en Canadá demostró que es un mecanismo que lejos de perjudicar a la inversión la fortalece y por ello las empresas la prefieren, afirmó Jay Hartling, directora de consulta previa de la provincia de Nueva Escocia, en ese país. Indicó que cada año se realizan numerosas consultas a los pueblos nativos sobre diversos proyectos extractivos y medioambientales, sin afectar el flujo de inversiones.Mencionó que las empresas han incorporado la consulta previa a su proceso regular de inversión, no solo porque les interesa tener una buena relación con la comunidad indígena, sino que es garantía de que el proyecto no será detenido, con la pérdida económica que ello implica.