La decisión del segundo vicepresidente de la República, Omar Chehade, de no dar un paso al costado -como le sugirió el presidente Ollanta Humala- sigue ocasionando incomodidad al gobierno, que parece no saber cómo alejarlo del cargo. "No tenemos la capacidad legal para retirarlo, pues el señor [Chehade] ha sido elegido por votación popular", reconoció ayer el primer ministro Salomón Lerner.Sostuvo que se tenía que respetar el Estado de derecho y que por ahora "su caso [el de Chehade] está en el Ministerio Público y en las comisiones de investigación [del Congreso]".Sin embargo, algunos constitucionalistas han señalado que si Chehade persiste en no renunciar, sí se le podría vacar, aunque la Constitución no contempla la vacancia del vicepresidente. Raúl Ferrero sostiene que por extensión y analogía se podría emplear en este caso la figura de la vacancia presidencial. Esto podría ocurrir si el Congreso encuentra sustentos que permitan declarar la incapacidad moral de Chehade.(Edición sábado).