Muchos esperaban que la ministra de la Mujer y Desarrollo Social, Aída García Naranjo, aprovechara su presentación en el Congreso para disculparse por su reacción ante la muerte de tres niños –envenenados el 21 de setiembre– que ingirieron raciones del Programa Nacional de Asistencia Alimentaria (Pronaa). Sin embargo, en su discurso inicial, ‘Mocha’ García Naranjo sugirió que la responsabilidad de lo sucedido en el caserío de Redondo, Cajamarca, era de los funcionarios del Pronaa colocados durante el gobierno aprista. Solo reconoció las críticas a su demora para viajar al caserío. Tras culpar a los medios de comunicación, sostuvo que había una consigna para atacar al gobierno y una guerra para sacarla del cargo. Además, recordó que en el Cusco, en 1996, durante el régimen fujimorista, 24 niños murieron por consumir alimentos del Fondo de Cooperación y Desarrollo Social (Foncodes).