Todo parece indicar que la recomposición del directorio del BCR traerá más de una sorpresa para su ratificado presidente, Julio Velarde, quien en estos momentos viene buscando la fórmula para evitar que el Ejecutivo le nombre un directorio hostil, que exponga al instituto emisor a riesgos en el manejo de la política monetaria en plena crisis internacional.Así el nombramiento de los otros seis directores, tres directores a cargo del Ejecutivo y otros tres por parte del Congreso presenta más aristas que un diamante. Primero, porque Velarde necesita una mayoría holgada para gobernar el BCR sin contratiempos como la obtuvo en el gobierno aprista. Ahora, en cambio, la cosa para don Julio no parece tan sencilla.