La reacción fue unánime. Tras descubrirse que el representante fujimorista Néstor Valqui es dueño de una discoteca-prostíbulo en Cerro de Pasco y fue condenado por proxenetismo en el año 2008, congresistas de distintas tiendas políticas coincidieron en que este caso -y, también, el de su colega de bancada Francisco Ccama- debe ser visto por la Comisión de Ética o, eventualmente, por la Subcomisión de Acusaciones Constitucionales, para salvaguardar la imagen del Parlamento.Humberto Lay, de la Alianza Por el Gran Cambio, demandó la inmediata designación de los miembros de la Comisión de Ética para que, en esa instancia, se investigue ambas denuncias. También planteó la necesidad de que se establezcan filtros más rigurosos en la legislación electoral a fin de impedir que personajes con cuestionamientos éticos o con problemas judiciales ingresen al Congreso.