Nuevamente los nombramientos del gobierno de Ollanta Humala han generado cuestionamientos y críticas. Esta vez no se trata de militares, sino de puestos diplomáticos.El primero caso es la designación de Flor María Díaz Honores como agregada cultural en Washington. Díaz Honores no solo no contaría con los requisitos para cumplir con esa función en representación del país, sino que, además, carga sobre sus espaldas una denuncia por presunto peculado de uso. En efecto, en mayo de 2010, Díaz fue denunciada a la Fiscalía por haber utilizado las instalaciones del Congreso de la República -donde se desempeñaba como asesora- para promocionar la venta de sus bienes inmuebles.