El conflicto que el Arzobispado de Lima y la Universidad Católica sostienen por la administración de los bienes que José de la Riva Agüero dejó al centro superior hace 73 años, se agudizó ayer cuando el Vaticano pidió a esta casa modificar sus estatutos para que el cardenal Juan Luis Cipriani intervenga en sus decisiones. La Congregación para la Educación Católica de la Santa Sede señala que la universidad debe regirse por un documento dado por el Papa Juan Pablo II en 1990 y le da atribuciones extremas a Cipriani como "Gran Canciller".El Vaticano considera que Cipriani tendrá desde ahora la potestad de proponer a Roma el nombre del rector, de una terna salida de la Asamblea Universitaria, máximo órgano de gobierno y que goza de autonomía de acuerdo con la Ley Universitaria. (Edición sábado).