La decisión del gobierno de Ollanta Humala, de suspender indefinidamente la erradicación de los cultivos ilegales de hoja de coca en Tingo María, no solo tomó por sorpresa al Gobierno de Estados Unidos -que anualmente destina una partida presupuestal para colaborar en la lucha contra el narcotráfico-, sino que, además, ha dejado un mal sabor en la boca de sus funcionarios.Ayer, la embajadora de EE.UU., Rose M. Links, dijo que, si bien el gobierno tiene el derecho de revisar y evaluar los planes que se han aplicado en esta materia, "estamos esperando más información sobre esta decisión, no hemos tenido una explicación sobre lo que ha pasado. Hubiera sido más agradable tener alguna noticia antes, pero estamos en Perú".