Bajo el mismo criterio por el cual se está rodeando de consejeros, ministros y funcionarios que pertenecieron al Ejército, el mandatario Ollanta Humala Tasso decidió, sorpresivamente, cambiar también su escolta de protección y resguardo presidencial de la Policía Nacional por un grupo de exmiembros de las Fuerzas Armadas.Asimismo, esta insólita decisión del jefe del Estado -que podría poner en riesgo su propia integridad física- ha generado una corriente de preocupación y descontento en el interior de la Policía Nacional.Días después, cuando Perú.21 tomó conocimiento de ese hecho, el asunto no pasaba de una anécdota ante un posible descontento de Humala con la dirección policial en mención. Sin embargo, a principios de julio se supo que el propio Humala -ya electo- dispuso que un grupo de 30 exsoldados de las FF.AA. recibieran preparación intensa en tácticas de protección de dignatarios en la sede de la Dirección de Operaciones Especiales (Diroes). Otros 10 licenciados habrían sido preparados en una de las instalaciones del Ejército, que habría sido el cuartel de la división blindada, en el Rímac.La intención del primer mandatario había quedado clara: contar con una suerte de guardia dorada o brigada militar de confianza.