Horas antes de dar su primer discurso en la cancillería, el ministro de Relaciones Exteriores, Rafael Roncagliolo, le puso paños fríos a la respuesta de su par chileno, Alfredo Moreno, quien le aclaró públicamente que "Chile no pretende agredir a nadie" con su gasto en defensa. "No voy a practicar el diálogo con los otros países a través de los medios de comunicación […]. Escucho con total tolerancia lo que declare el canciller chileno y reitero mis puntos de vista", indicó el nuevo canciller, quien previamente había calificado de "desproporcionado" el gasto bélico chileno.