Caminar por la calle, de día o de noche, ya da lo mismo. Nada garantiza la seguridad. Vestir sencillo, no llevar fuertes cantidades de dinero y estar siempre atento se han convertido en las consignas para librarse de un asalto, que podría ocasionar más daños que un susto.La percepción de inseguridad en el país fue revelada, justamente, en la reciente encuesta elaborada por la empresa de opinión pública Ipsos Apoyo, a solicitud del diario El Comercio. Y de ella se desprende la titánica tarea que le espera al próximo gobierno.El 50% de los entrevistados (1.200) en todo el Perú cree que la delincuencia y la falta de seguridad son los problemas en los que, con urgencia, la futura gestión del presidente electo Ollanta Humala deberá enfocar su atención.La necesidad de sentirse seguro es tan grande, que la preocupación por acabar con la corrupción pasó a segundo plano (37%) y el interés por el desempleo (36%) se quedó en el tercer lugar de la lista de prioridades de la población.