En un escenario más que complicado por el frenazo de la inversión privada y la mala política fiscal del actual gobierno, la próxima administración de Ollanta Humala tendrá que hilar con filigrana las primeras medidas de su gestión.Básicamente deberá implementar dos acciones para reactivar el dinamismo de la economía: compatibilizar sus promesas de mayor gasto social con una política de ahorro, en un ciclo aún expansivo de la economía; y reducir la incertidumbre para alentar la inversión privada. Tarea nada fácil. Más aún si se tiene en cuenta que las promesas de campaña de Humala están orientadas justamente a incrementar el gasto social a través de un mayor presupuesto a los programas de sociales. Además, el hoy presidente electo enfatizó, hasta el cansancio, la necesidad de imponer rigor al sector empresarial, por ejemplo vía impuestos, sobre todo en el sector minero, situación que ha causado rechazo en este rubro del empresario, el más importante medido en cuanto a su contribución al fisco.