GARCÍA LO SABÍA
28 de junio de 2011

La trágica muerte de cinco pobladores y los más de 30 heridos que hubo el pasado 24 de junio en Juliaca, así como los cuantiosos daños a la propiedad pública y privada, causados durante las protestas en esa y otras provincias de Puno, pudieron haberse evitado. Cerca de 12 reportes de Inteligencia de la Policía Nacional alertaron -hasta con un mes de anticipación- sobre las intenciones de los manifestantes radicales, entre ellas la toma del aeropuerto de dicha localidad.Apenas decretaron su paro indefinido, el 9 de mayo pasado, exigiendo la prohibición de todo tipo de concesión minera en el departamento de Puno y demandando la presencia de una comisión de alto nivel, la Policía adscrita a la XII Dirtepol-Puno y un contingente especial enviado desde Lima a ese lugar se percataron de las acciones radicales que preparaban diversas organizaciones.Entre estas figura el Frente de Defensa de los Recursos Naturales, que encabeza hasta la fecha Walter Aduviri Calisaya, sobre quien pesa la mayor responsabilidad por los hechos suscitados el último fin de semana.Según cinco reportes de Inteligencia a los que tuvo acceso Perú.21, conforme pasaban los días, la Policía informaba sobre los objetivos de los huelguistas puneños a las oficinas de Prevención de Conflictos de la Presidencia del Consejo de Ministros, del Ministerio de Energía y Minas y del portafolio del Ambiente.