La tranquilidad y las actividades habituales regresan a la ciudad de Juliaca, región sureña de Puno, mientras los manifestantes esperan en sus comunidades a los equipos de negociación que viajaron a Lima para evaluar la situación y decidir si levantan las protestas. Según la agencia Efe, el coordinador de la Defensoría del Pueblo en Juliaca, Jacinto Ticona, la ciudad amaneció ayer "con cierta tranquilidad", mientras las actividades comerciales y de transporte público se restablecían tras las protestas que el viernes dejaron cinco fallecidos y más de 40 heridos.Aproximadamente 5,000 manifestantes, que protagonizaron el viernes enfrentamientos con la Policía, retornaron también poco a poco a sus comunidades de origen, en las provincias de Azángaro y Yaraví.