"MIS DECISIONES PUEDEN CALMAR LAS AGUAS, TAMBIÉN AGITARLAS"
9 de junio de 2011

Humala recibió a La República en su ‘oficina’ temporal del piso 14 del Hotel Los Delfines. Desde el lunes no dejan de visitarlo autoridades que llegan a saludarlo por su victoria. Aunque el cansancio es evidente, parece haber entendido cuál es su nuevo rol. A más del 98 % de los resultados, su victoria es indudable y eso lo convierte en el próximo presidente, pero tendrá que gobernar con casi la mitad del país en contra. La gente que no votó por usted piensa que ahora les quitarán su casa, su carro, y hasta su perro... (Risas) Yo veo que esto ha sido como un partido o un campeonato. Terminó el partido y se ganó por un margen no muy amplio, pero sí lo suficiente para ser una victoria legítima, clara e inobjetable. Ahora las tribunas salieron del estadio, se han ido a sus casas y seguirán trabajando, porque el país va a seguir moviéndose. Pero la población sigue dividida. La campaña electoral reveló mucha intolerancia, muchos odios y hasta racismo...Esas son divisiones o fracturas propias del país, no es que la campaña electoral haya dividido al Perú.Estas son divisiones históricas generadas por el centralismo limeño y la concentración del poder frente a las regiones, por la desigualdad entre una costa moderna y una región amazónica y otra altoandina que son los bolsones de la desnutrición en el país...¿Los gobiernos anteriores son responsables de la división? Por supuesto. Lo que pasa es que en una campaña electoral afloran estas cosas. El país es como una familia que al calor de la competencia se han dicho muchas cosas que se tenían guardadas, pero después toca disculparse y reconciliarse porque se han excedido en las formas democráticas...