Antonio Mori Sandoval (54), natural de Rupa Rupa, Huánuco, trabaja eventualmente como obrero de construcción civil, taxista y otros oficios que le permitan ganarse la vida. "Todo por la legal", asegura. Hasta hace unos meses se dedicaba a soldar los refuerzos del deteriorado puente Balta. Desde que acabó dicha obra, en diciembre último, se ‘cachuelea’ de distintas maneras. Aunque reside desde hace mucho en el Callao, se la pasa añorando Tingo María, "la tierra de la bella durmiente y de los hombres valientes", como le gusta apuntar cada vez que se menciona la ciudad en la que creció y vivió su primera juventud.Sus afables maneras, su carácter risueño y el tesón que pone para sacar adelante a los suyos ocultan bien un pasado tenebroso que se percibe a la perfección cuando se llega a saber el apelativo con que lo conocen, más que por su propio nombre, en Tingo María: ‘Cazador’.Desde el 2006, Mori Sandoval viene repitiendo, casi sin alteración alguna, la misma historia. En 1992 le pagó en cuatro oportunidades cupos al hoy candidato presidencial por Gana Perú, Ollanta Humala Tasso, para "levantar" vuelos en la pista de aterrizaje ubicada en el kilómetro 19 de la carretera Marginal de la Selva."En ese tiempo (1992), cuatro veces hice pagos en (la base de) Madre Mía a un capitán que le decían el capitán ‘Carlos’ (…) Yo, personalmente, le he entregado en dos oportunidades 10 mil (10,000) dólares. O sea, serían 20 mil (20,000 dólares). Y por dos vuelos más el ‘transe’ ya lo había hecho con él (diez mil dólares por cada oportunidad). Entonces dejé la plata ahí (en la base)".