La privatización de las unidades de Petroperú fue un craso error, no solo por el costo laboral y social con el despido de trabajadores, sino también por la cuantiosa pérdida económica al Estado.Luego de la venta de los principales activos de Petroperú, el Estado tuvo una pérdida económica de US$ 971.1 millones, estimó Alejandro Narváez Liceras, presidente de la petrolera estatal.Por la parte laboral, mientras en 1990 trabajaban en Petroperú 10,000 personas ahora solo cuentan con 1,700 servidores. El resto fue despedido durante el fujimorismo.