UN DEBATE SIN SORPRESAS
4 de abril de 2011

Era, probablemente, el debate más decisivo de la historia electoral reciente, por lo reñido de la competencia. Algunos preveían una carnicería; otros un apanado de todos contra uno y otros, fatalistas, un todos contra todos sangriento. No hubo tal cosa. Tampoco tuvimos propuestas sorpresa ni anuncios de impacto sacados bajo la manga. En el balance de las casi tres horas, resulta difícil pensar que muchos vayan a repensar su voto luego de escuchar a los cinco candidatos. Tras la expectativa y el ruido de los días previos, en el salón Independencia del Hotel Sheraton hubo anoche muy pocas nueces.En el papel, con Ollanta Humala liderando con cierta ventaja todas las encuestas, Alejandro Toledo, Keiko Fujimori y Pedro Pablo Kuczynski debían salir a jugarse el todo por el todo para garantizar su pase a la segunda vuelta. Solo Toledo, en bajada, salió a golpear. Fujimori y Kuczynski prefirieron concentrarse en exponer sus propuestas.Lo de Humala fue, sencillamente, no debatir. Encorsetado en un guion del que casi nunca salió, el candidato de Gana Perú leyó en todo momento, incluso cuando respondía las preguntas de sus rivales. Estas, como era de esperar, se concentraron en las incoherencias de su plan de gobierno y la amenaza que suponen para el desarrollo del país.