Se desató la guerra. Perú Posible cambió de estrategia y salió ayer con el pie en alto a atacar al candidato de la Alianza Por el Gran Cambio, Pedro Pablo Kuczynski, quien se convirtió virtualmente en el punching ball de los chakanos por haberle exigido a su exjefe Alejandro Toledo que diga cómo va a financiar sus propuestas electorales, por haber cuestionado la prueba toxicológica que este mostró en el debate presidencial y haber dicho que una posible alianza entre peruposibilistas y apristas es "oportunismo político".El primer golpe lo dio el propio Alejandro Toledo, quien muy temprano respondió -respecto de un eventual pacto con el Apra- que "Pedro Pablo está desbocado y nervioso, miente públicamente", porque los hoy oficialistas -recordó- no solo fueron oposición a su gobierno sino que también pidieron su vacancia del cargo.Pero el candidato de Perú Posible estuvo particularmente locuaz, pues le faltó tiempo para seguir hablando de Kuczynski. Al responder a las críticas sobre su test antidrogas, manifestó que él "está llegando a un nivel de cinismo que lo despinta extraordinariamente". También reconoció sus "habilidades financieras y de lobbies" y afirmó que "está tratando de colgarse del éxito de Toledo". Para rematar, señaló que "el presidente es el que toma las decisiones, por eso lo puse y lo saqué. Tuve mis razones".