Era una pelea anunciada. Desde que anduvo en campaña electoral, Susana Villarán había prometido dar cuenta de la doble gestión (ocho años) de su antecesor Luis Castañeda Lossio. Y ayer, en medio de un fuego cruzado de acusaciones políticas, la alcaldesa presentó la primera parte de ese esperado informe. Fue una exposición que no tocó todavía el tema más álgido: el escándalo de corrupción de Comunicore, el cual -dijo- se reserva para una segunda parte por presentarse en los siguientes meses, junto con las auditorías a las principales empresas municipales. El avance de ayer se centró entonces en el gasto innecesario de recursos, la falta de transparencia, la inflación de presupuestos y la entrega de obras inconclusas. Casi todo ello podía englobarse en una crítica: la excesiva utilización de un tercerizador para la administración de los recursos destinados a obras de infraestructura.Se trata de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM); contratada por la administración Castañeda para ejecutar y supervisar la inversión en 178 obras, por S/.1.211 millones: el 48% del presupuesto total para infraestructura. "La OIM se ocupó de todo. Desde el proceso de selección del contratista hasta la entrega y liquidación de la obra. La municipalidad solo aparecía para la foto de la inauguración", reprochó la alcaldesa. Dijo que el problema de recurrir a esta modalidad es que no da opción a la fiscalización. "Al ser la OIM un organismo internacional, la Contraloría General de la República no puede pedirle cuentas; así, nuestras principales obras no han sido auditadas". Al respecto, voceros de la contraloría explicaron que "no se pudo fiscalizar a la OIM debido a que este tipo de organismos cuenta con blindaje diplomático".