Tanto lo hostigaron diciéndole que era un drogadicto que el ex presidente Alejandro Toledo tomó la decisión de someterse a un examen toxicológico, antes de arriesgarse a perder más puntos en las encuestas. Sin el show mediático de sus adversarios políticos, a quienes increpó por "haber convertido el proceso electoral en un circo de peluquería", Toledo pasó la prueba en silencio, en un laboratorio y en presencia de un notario público. Sin embargo, el anuncio no convenció a todos sus rivales. La incredulidad de Luis Castañeda luego del debate así lo refleja: "Habrá que ver la credibilidad de ese examen toxicológico, más aún cuando antes hubo uno en la clínica San Pablo que fue fraguado. Sería mejor que lo haga en un acto público de manera tal que todo esto quede confirmado, ratificado o rectificado [...] Un notario no es un laboratorista".Pero la jornada de ayer fue más que un anuncio clínico. Horas antes del inicio de las exposiciones en el auditorio del Colegio Médico, el tema de conversación en las calles no era el debate en sí, sino el resultado de los últimos sondeos de opinión que reflejaba un salto de 7 puntos de Pedro Pablo Kuczynski y una subida progresiva de Ollanta Humala. Conscientes de este panorama, los once candidatos presidenciales intentaron vencer las limitaciones del tiempo (un minuto y medio en promedio por cada exposición) con resultados disímiles.