Una de las preocupaciones del Gobierno de Estados Unidos sobre el Perú es la desaparición del escenario político de sus presidentes una vez que estos dejan el poder y optan por irse del país. Quizás este temor se deba a que varias de las políticas en las que Washington tiene interés sean descuidadas por los gobernantes que los sucedan.Esto fue lo que el congresista estadounidense Gregory Meeks (Partido Demócrata) le dijo al entonces presidente Alejandro Toledo en una reunión a fines de mayo del 2006, en la residencia del jefe de Estado para discutir sobre la negociación del tratado de libre comercio entre ambos países. El entonces embajador de Estados Unidos en Lima James Curtis Struble también estuvo en dicha cita, registrada en el cable confidencial N° 67870. Toledo, quien ya estaba por dejar la presidencia, aseguró a los funcionarios estadounidenses que se quedaría en el Perú, pero, en realidad, en los últimos cinco años el líder de Perú Posible y hoy candidato presidencial se dedicó a cumplir actividades académicas en el extranjero. Durante la conversación, Toledo admitió que dejaba el país en un momento de turbulencia en la región provocada por sus gobernantes, incluido él, por haber fracasado en convertir el crecimiento económico en desarrollo social.(Edición domingo).