Un terreno de más de 26 mil hectáreas de extensión en la provincia de Chiclayo, Lambayeque. Un oficio del Ministerio de Agricultura que entregó el vasto terreno a la Fuerza Aérea del Perú (FAP). Una empresa creada por el asesor de la presidencia de Sierra Exportadora, sin mayor experiencia en la agroindustria. Un contrato de 45 años, firmado por la FAP, entregando la inmensa tierra al asesor de Gastón Benza Pflücker. ¿Irregularidad? ¿Conflicto de intereses? ¿Falta de ética? Ellos dicen que no, pero veamos. Hace pocos años, el Ministerio de Agricultura entregó en cesión de uso a la FAP un terreno de 26,370 hectáreas para ser utilizado en pruebas de tiro aéreo. Ubicado al norte del Río Zaña y al sur del Puerto Eten, el terreno dejó de ser útil para la institución antes de 2007, debido a que -según sus mismos voceros- la modernización de las armas aéreas hizo innecesario el dominio de tal extensión de tierra para sus ensayos de tiro.Fue en ese mismo año cuando la empresa Government Supply International SAC, de propiedad de los hermanos Luis Javier y Juan Carlos Espinoza Battistini, se enteró "casualmente" de la disponibilidad de esta tierra y decidió que sería un buen negocio hacerse de la misma. Luis Javier Espinoza Battistini, por cierto, trabajaba entonces -y desde 2006- en el organismo público ejecutor Sierra Exportadora, que depende de la Presidencia del Consejo de Ministros.