Sin duda José Enrique Crousillat hizo todo lo que pudo para no responder a la justicia que, desde abril de 2010, le dio la calidad de prófugo. En su intento para que sus delitos queden impunes, el exbroadcaster acudió hasta las instancias supranacionales para conseguir la calificación de "perseguido político’. Ayer fuentes de alto nivel del Ministerio del Interior detallaron a Perú.21 los entretelones de la investigación.Cuando el 2 de abril el Segundo Juzgado Especial emitió la orden de captura para Crousillat, este ya estaba en Buenos Aires, disfrutando de las comodidades de su residencia de San Isidro. La ruta que tomó para llegar a esa ciudad fue ir en una avioneta particular hacia Bolivia, donde un amigo suyo, empresario televisivo y cervecero, lo alojó por varios días. Luego, en la misma avioneta, llegó a la capital argentina.