Sea porque se hartó de verdad o porque solo quiere desmarcarse públicamente de los líos internos de su partido, ayer el presidente Alan García pidió perdón al país por el "triste espectáculo" que -dijo- está dando la dirigencia del Partido Aprista con el enfrentamiento entre Mercedes Aráoz y Jorge del Castillo."Es impresionante, es impresionante cómo después de hacer un buen gobierno -porque los ministros apristas y no apristas han hecho una excelente gestión- termine al final en estos problemas, que son problemas de ubicación, que son problemas de obsesión por quedarme aquí", dijo en lo que pareció ser una alusión a Del Castillo, quien, como se sabe, se niega a renunciar a su candidatura, tal como se lo ha pedido Aráoz y la dirigencia aprista.