Otro escándalo. Mientras el país se encuentra entretenido con la campaña electoral, una mirada al Congreso permite descubrir que la contratación de empleados "fantasma’ no ha terminado con el desafuero de Elsa Canchaya ni de Tula Benites, sino que se ha perfeccionado como se observa en el caso de la legisladora nacionalista Yaneth Cajahuanca Rosales.Perú.21 recibió hace unos días información de tres servidores que figuraban en la planilla del Parlamento pese a que no acudían a laborar a su despacho congresal. Se trata de los auxiliares Milagros Barco Gutiérrez y Raúl Arias Ramos, así como de Silvia Díaz Paz, vinculados bajo la modalidad de Contrato de Administración de Servicios (CAS).Los dos primeros continúan en la planilla percibiendo sus respectivos sueldos que bordean los 1,700 soles cada uno, incluido el monto por concepto de refrigerio. El caso de Díaz Paz es diferente. Por coincidencia, luego de que se conociera que investigaciones periodísticas apuntaban a esclarecer si esta persona realmente trabajaba en un consultorio médico en Tingo María, su contrato culminó el 31 de diciembre de 2010 y no le fue renovado.