"Esto te para al toque", dice doña Juanita sonriendo mientras contemplamos los caldos de pata de toro que Pedro Pablo Kuczynski y César Acuña atacan impunemente en el mercado modelo de Piura. Acuña sorbe su sopa con ademanes rápidos, casi pegado al plato. PPK come pausadamente, masticando con dedicación los granos de choclo. Doña Juanita, dueña de la picantería donde estamos, dice que la pata de toro es un efectivo reconstituyente y que ha probado su poder con todos los borrachos del mercado. ¿Y el sancochado? No, señor. Eso en Piura no sirve.Kuczynski acaba de terminar un recorrido por este centro de abastos. La gente lo ha recibido bien. La mayoría apenas lo conoce -a quien mandan saluditos es a Acuña- pero lo ha recibido con calor, le han regalado fruta y no ha faltado la dirigente que le ha pedido que haga algo por los ambulantes, que serán desalojados con la privatización. Ha sido en el mercado donde ha comentado la tacha que el martes se presentó contra su candidatura por Alianza Por el Gran Cambio. Se lo ha tomado con bastante humor: "(La tacha) es positiva. Le meten a uno un punzoncito a ver cómo reacciona el perro chusco, y yo soy un perro chusco y voy a reaccionar tirándole una patada, y si no funciona eso, sacaré los dientes, grrr".