El programa se cumplió con extrema puntualidad. Susana Villarán, quien empezó su día rodeada por periodistas que pugnaban por unas palabras suyas antes de convertirse oficialmente en la nueva alcaldesa de Lima, llegó con media hora de anticipación al Palacio Municipal y a las 9:30 a.m., hora exacta, ya estaba en el salón de recepciones acompañada por el presidente Alan García, sus regidores y allegados, para dar el sí juro.Fue Eduardo Zegarra, su teniente alcalde, quien le tomó juramento. Su respuesta fue escueta, sin mayores ofrecimientos, pues tenía un largo discurso preparado. Ante la mirada del embajador Javier Pérez de Cuéllar, los ministros Miguel Hidalgo, Óscar Ugarte, Virginia Borra, y otros políticos, ahondó en la necesidad de concertar para tomar decisiones correctas en la alcaldía, tanto en materia de transporte, como en seguridad y desarrollo urbano. Tuvo cuidado en no cuestionar la gestión de su antecesor, pero hizo alusiones a la necesidad de una gestión transparente y sin corrupción.