Aunque todavía no hay cifras oficiales del crecimiento que la economía registró el año pasado, se observa un singular consenso en torno a que puede ser considerado como uno de los más dinámicos de nuestra historia. Y ello se percibe no solamente por las inversiones realizadas por el sector privado, sino también porque la población pudo desarrollar proyectos pendientes, impulsados por un clima de confianza.Para el presidente de la Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas (Confiep), Ricardo Briceño, esta es la base para lograr que en la próxima década, la expansión económica no sea menor al 6% anual, objetivo perfectamente alcanzable si se continúa trabajando con la prudencia y dedicación mostradas en los últimos años.¿Cómo evalúa el desempeño de la economía en 2010?Fue el año que marcó el final de una década de crecimiento acelerado del país. A decir de todos los analistas, en 2010 se presentaron tasas muy por encima de todas las proyecciones, liderando inclusive el desarrollo de América Latina. Ello nos compromete a continuar por esa senda en esta segunda década.Los indicadores que actualmente tenemos nos permiten asegurar que las políticas que establecerá el próximo gobierno serán la base para iniciar las reformas estructurales que se requieren para impulsar la calidad de vida de los peruanos. ¿Cuáles son esas reformas?Estas pasan por revisar el proceso de descentralización, a fin de hacer que el crecimiento se extienda a todo el país; cambios que fortalezcan las instituciones del Perú moderno como la Contraloría, el Tribunal Constitucional (TC), el Indecopi, las reguladoras y la Sunat, que son pilares del desarrollo nacional y requieren ser más competitivas e independientes del poder político.Estas instituciones nos permiten generar el equilibrio necesario entre las actividades privada y pública. Son fundamentales para que el Estado pueda cumplir con su papel subsidiario, pero que, a la vez, sea el garante de la calidad de los servicios públicos que presta el sector privado.