Dos días después de la filtración de unos 250 mil documentos reservados de las embajadas de Estados Unidos en el mundo, el presidente Alan García calificó este hecho como "un papelón diplomático".Además, le bajó el tono a la supuesta importancia de tales informaciones al considerar que no tienen "ninguna trascendencia" porque se trata de especulaciones o comentarios de funcionarios norteamericanos sobre determinadas personas o eventos. Dijo que no es "extraordinario" que el Departamento de Estado mencione que no está de acuerdo con un país.