Para Fernando Eguren, consultor de la FAO, existe en el mercado laboral agropecuario peruano (sector que concentra al 76% de la PEA rural ocupada) dos situaciones: la de la gran agricultura, dedicada a la exportación, y la de la pequeña, que satisface la demanda interna. Si bien es cierto que la primera tiene la mayor proporción de trabajadores contratados que cumplen todos los requerimientos de la ley, las jornadas temporales -algunas veces- han contribuido al trabajo informal, al punto que dos de cada cien trabajadores rurales pobres son formales, prácticamente nada.Esto obviamente repercute en el pago de salarios. Según el informe, en las empresas de más de 500 trabajadores de la costa rural, el 39% afirmó que recibe ingresos por debajo de la remuneración mínima vital. Situación que se agrava en las mypes, en las que el 81% de los trabajadores no gana más de S/.550.