A dos meses de haber asumido el cargo, el ministro de Defensa, Jaime Thorne León, afronta con serenidad los ascensos en los institutos armados, el presupuesto de las FF.AA. y la resistencia a eliminar la cédula viva.¿Hay una situación de tensión entre el Ejecutivo y las FF.AA.?No hay más allá de lo que es en estos casos usual. No hay ninguna tensión, en absoluto. Incluso hay un lugar común que se dice en esta época del año. Se sufre de ‘sida’ que es el síndrome de los ascensos (risas). Es la expectativa que tienen los oficiales que después de años de esfuerzos y preparación quieren ascender. Es una competencia dura. Son muchos los que compiten. Al final son pocos los que quedan.Pero ¿qué ha pasado con los ascensos de la Marina? Según los rumores, la Junta de Vicealmirantes presentó una propuesta que el presidente no aceptó.Esos son dimes y diretes. De algo tienen que vivir los periódicos. Hay un proceso establecido en la ley y el reglamento y hay finalmente un mandato constitucional clarísimo que establece que el presidente es el que establece el ascenso a general y almirante. Hay una propuesta y el presidente decide. Lo que no va a haber nunca es sometimiento de la sociedad civil a la militar. (Edición sábado).