La producción de la mina peruana Yanacocha, uno de los yacimientos auríferos más grandes de Latinoamérica, caería un 25%, a 1.5 millones de onzas este año.Las razones son varias; una de ellas es la disminución de las leyes del mineral y la otra, quizá la más importante, la actividad antiminera, que no deja que esta y otras empresas sigan explorando y explotando en Cajamarca.Producto del trabajo que realizan el Frente de Defensa Ambiental de Cajamarca, las ONG, la Red Muqui y los activistas ambientales, encabezados por el ex cura Marco Arana, no sólo el crecimiento o expansión de las actividades de la Minera Yanacocha ha caído, sino que esta región recibe menos canon y regalías para obras sociales y el Estado tiene menos recaudación, es decir, menos dinero para construir escuelas, carreteras y hospitales.Y lo peor de todo es que existe alrededor del 50% de la población de Cajamarca en condiciones de pobreza y un porcentaje algo menor de niños en desnutrición.Ahora, si consideramos que la actividad minera explica alrededor del 48% del PBI de Cajamarca, pues ha generado S/.411.6 millones en canon para este año, es fácil entender que esta actividad es vital para la supervivencia de esa zona.Así las cosas, una de las esperanzas de inyección de capitales, nuevos puestos de trabajo y fuentes de ingresos es la puesta en marcha del proyecto del cerro Quilish y del proyecto de Minas Conga (retrasado hasta el 2011), pero una vez más, el ahora precandidato a la Presidencia Marco Arana se opone.Bajo este panorama, para Roque Benavides, titular de Buenaventura, la única salida es poner en operaciones las reservas de oro del cerro Quillish, pero no pueden ser explotadas por el rechazo de las comunidades vecinas (encabezadas por Marco Arana).