NO HAY COBRE QUE SE LE RESISTA A DAVID LOWELL, EL EXPLORADOR
11 de noviembre de 2010

En el bosque tropical infestado de serpientes del sudeste de Ecuador, el explorador estadounidense David Lowell súbitamente se encontró cayendo por una cascada. Oyó el golpe de su cabeza contra una roca, "como un melón siendo golpeado por un martillo", dice. Lowell estaba realizando prospecciones en busca de cobre ese día de mayo del 2000. Tenía 72 años. Se paró en el lecho resbaladizo de un río, creyendo que le daría una posición ventajosa libre de víboras y plantas, dice Lowell. Una costilla fracturada y un cráneo palpitante lo desviaron a él y su equipo a un caserío cercano.En las aguas claras del río, Lowell vio lo suficiente como para ayudarle a encontrar uno de los depósitos de cobre más ricos de Sudamérica, oculto en una cuenca jurásica fangosa formada hace 150 millones de años. En mayo, una empresa de capital riesgo compartido de compañías estatales chinas compró los derechos al depósito, pagando US$652 millones por el socio de Lowell en la exploración, Corriente Resources Inc., que era dueña del derecho de explotación.

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