Algunos de los resultados de las elecciones regionales han llamado seriamente la atención del empresariado local, pues, como explicaba el presidente de la Sociedad Nacional de Industrias, Pedro Olaechea, con esta elección "se da a notar que la lógica no funciona entre los votantes nacionales [...]. Probablemente vaya a generar una tendencia o noción de corto plazo pues es parte de un voto emotivo [...] pero yo creo que una vez que se calmen las aguas la realidad va a caer de manera apabullante", sostiene el líder gremial, refiriéndose a que si la inversión se desacelera por trabas de los gobiernos regionales, la población misma percibirá la diferencia y hará sentir su voz. En opinión del presidente de la Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas (Confiep), Ricardo Briceño, los casos de Arequipa, Junín, Áncash, Cusco, Moquegua y Puno son particularmente preocupantes porque es precisamente en esas regiones donde la inversión privada ha sido intensiva y, por lo tanto, se dispone de más canon para realizar proyectos de inversión en beneficio la población.Pero, ¿cómo así en regiones que cuentan con ingentes recursos han sido elegidos representantes contrarios la inversión? Briceño contesta: "me he hecho esa misma pregunta y no tengo una respuesta para ella". Sin embargo, bastaría darle una mirada a la evolución de los índices de pobreza de algunas de esas regiones para distinguir parte de la respuesta.