La contradicción es su divisa. Si algo ha quedado claro en esta campaña electoral es que la candidata de Fuerza Social, Susana Villarán, ha enarbolado con entusiasmo y persistencia las banderas de la inconsecuencia programática, la propuesta mutante y el "no dije lo que dije".Y es que sus marchas y contramarchas en temas como la legalización de las drogas, la integración de los Hospitales de la Solidaridad al Ministerio de Salud (Minsa), los impuestos a los autos antiguos y el metro para Lima han desnudado sin pudor la inconsistencia de su proyecto político.Vayamos por partes. El 22 de julio pasado, cuando su candidatura aún no despegaba, Villarán acudió al programa Enemigos Públicos, en donde confesó que en su juventud consumió marihuana.Pero la cosa no quedó ahí. Acto seguido, sostuvo que la guerra contra las drogas no se gana ni con represión ni con cultivos alternativos y que la única manera de luchar de manera frontal contra el narcotráfico es legalizando las drogas.Al ser consultada sobre si se debe legalizar la marihuana y la cocaína, Villarán respondió enfática: "Todo, todo, todo. Debería venderse en farmacias con control de calidad, con un precio accesible, pero con una inmensa campaña contra las drogas".