Habla con la voz ronca, por la exigencia de la campaña, y con una firmeza poco conocida. Lourdes Flores parece blindada contra el desánimo en el último tramo de la campaña. Es su manera de enfrentar, por tercera vez en su carrera política, un escenario que se ve cuesta arriba.¿Qué le ve de positivo a la señora Villarán?Muchas cosas. Ha mostrado una frescura que no le hace mal a la política. Yo le tengo aprecio, me parece una persona que le ha dado refresco a la izquierda peruana. Hubiera sido ideal que esa fuera la consistencia real de su proyecto, que estuviéramos realmente ante un proyecto remozado de izquierda, pero no estamos ante eso. Estamos ante una circunstancia en que sectores radicales le dan la base social y aparece una cierta imagen fresca, que no cambia lo que ese proyecto trae de inestabilidad para el país. ¿Eso es lo más peligroso del proyecto de Villarán?Los grupos radicales que le dan soporte a ese proyecto van a significar en Lima una muy mala compañía en cuanto a la estabilidad. Van a traer desorden, cuando menos no van a permitir cambios sustantivos como, por ejemplo, en la educación.(Edición domingo).