Pese a su preocupación por revertir el actual déficit fiscal, Ismael Benavides, ministro de Economía y Finanzas, rechazó la aplicación de un impuesto a las ganancias extraordinarias que vienen embolsillándose las compañías mineras. Remarcó que un impuesto de estas características pondría en peligro los futuros proyectos mineros valorizados en aproximadamente unos US$ 40 mil millones. "Esas inversiones en periodos relativamente cortos van a significar muchos mayores ingresos para el fisco", anotó Benavides.A diferencia de países como Chile, Australia y Canadá que aplicaron este impuesto, Benavides duda de su aplicación y anunció que ajustará el presupuesto del 2011 para evaluar medidas adicionales que permitan reducir el gasto público. Esto con la finalidad de disipar el peligro de un brote inflacionario y ahorrar recursos que nos permitan, como en el 2008, afrontar un potencial recrudecimiento de la crisis financiera internacional."Tenemos que recuperar los elementos fiscales que nos den la tranquilidad de enfrentar posibles choques externos. En ese sentido, la política de gasto tiene que ser mucho más prudente y ajustada del gasto público", resaltó.(Edición domingo).